El Señor Coc en el Materno

Muchos de los niños que vemos en el Hospital Materno Infantil de Granada aún no saben leer. Algunos, incluso, son tan pequeñitos que todavía no han aprendido a hablar. En esos casos, es importante estar especialmente atentos a los efectos que la lectura va teniendo en ellos; las sonrisas, el deseo de tocar el libro, los gestos de aprobación o rechazo son reveladores.
La tarde en que fuimos a leer a la habitación de Mara, nos encontramos con una niña de unos nueve meses, sentada muy derecha en la cama, como un adulto, y muy seria. Se notaba que estaba un poco desconcertada por su estancia en el hospital y por la operación. Cuando empezamos la lectura, nos miraba entre sorprendida e impasible. La sorpresa fue transformándose poco a poco en una atención acompañada de tímidos gestos. Entonces, llegó el turno del señor Coc.
El señor Coc es un cocodrilo verde, protagonista de una serie de cuentos, cuya autora es Jo Lodge, muchos de los cuales son troquelados, con lengüetas de las que hay que tirar o puertas que se abren. Tiene un poder infalible para entusiasmar a los niños, incluso en las situaciones más difíciles. Aquel día leíamos el libro ¿Qué tiene, señor Coc?. Mara empezó a tocar el libro, a señalar los gatitos que dormían plácidamente o los ratones que se escondían en una tetera, a hacer gestos de sorpresa con las mariposas que salen del libro, o de miedo, por la boca abierta del cocodrilo en la última página. Durante un buen rato, volvimos hacia adelante y hacia atrás en el cuento, riendo de nuevo con las mariposas y sollozando otra vez al final si le acércabamos los dientes del señor Coc. El desconcierto primero había desaparecido y Mara se comunicaba con nosotras.
Abrimos entonces el último libro. Era un álbum ilustrado, sin texto, en el que las mismas figuras van transformándose de una página a otra. Es precioso, pero Mara lo rechazaba sin dudar. Su madre nos aclaró: “Es por el color verde. Lo ha aprendido hoy por primera vez en el quirófano”. Nos pareció terrible cómo algunas cosas se aprenden en la infancia asociadas a experiencias difíciles. Al cabo de unos días, pensando aún en Mara, caí en la cuenta de que el señor Coc había camuflado muy bien su color verde aquel día.

Por esta y otras muchas experiencias en el hospital, cuando en una de las casetas de la feria del libro de este año me topé de repente con una variedad de volúmenes del señor Coc, sentí hacia ellos la complicidad, el cariño y la alegría de cuando uno se encuentra a un buen amigo.

Susana

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