GENEROSIDAD Y LIBROS

Esta historia comienza en Las Pedroñeras, un pueblo de Cuenca, y acaba inopinadamente en Granada, la ciudad sede de la Asociación Entrelibros. Es la historia de una escritora, una librera y un mecenas que, aun sin conocer personalmente a ninguna de las personas que forman nuestra asociación, decidieron que merecía la pena apoyarla como reconocimiento a su compromiso en favor de la lectura, el conocimiento y la promoción social de la cultura. Es la historia trenzada de Marián, Amaya y Oihan.        

Marián, la escritora, es, como a ella le gusta denominarse, boticaria, pero tiene una vocación gozosa y reconocida: la comunicación de la ciencia. Escribe y habla sobre cuestiones muy complejas que ella sin embargo hace sencillas y comprensibles, una virtud admirable cuando se quiere hacer llegar a la sociedad conceptos e ideas nada fáciles de entender. Marián es más conocida por el nombre con que se presenta en público, la Boticaria García, cuyos libros y artículos son muy leídos, como escuchadas son sus intervenciones en los programas de radio y televisión en los que participa. El caso es que, debido a la pandemia que nos asola, y que ella tanto ha contribuido a explicar y hacerla inteligible, no había podido en estos meses tener contacto con sus lectores, muchos de los cuales le preguntaban cómo podrían obtener algún libro suyo firmado por ella para regalar en las pasadas navidades. Y así fue cómo surgió la idea de la firma de libros a distancia para dar satisfacción a sus frustrados lectores. Y aquí es donde entra en escena la librera.

Amaya, la librera, regenta en Las Pedroñeras una librería-papelería, así la presenta, que se llama Mundo de Papel, un antiguo negocio familiar que ella decidió continuar y renovar. Amaya es amiga de Marián, oriunda de un pueblo cercano a Las Pedroñeras. El caso es que a Marián se le ocurrió que Mundo de Papel podía encargarse de la distribución de los libros firmados por ella, siempre y cuando la editorial se los enviara previamente a fin de poder firmarlos con antelación. Y así sucedió. La librería, a través de su web, organizó una preventa de los libros que permitió que los compradores indicaran qué dedicatoria querían y a quién iría dirigida. La editorial envió los libros solicitados a la casa de Marián (¡más de 400!) y durante 24 horas ella se dedicó afanosamente a firmarlos de acuerdo con las preferencias de los lectores. Los libros ya firmados fueron luego enviados a Mundo de Papel y de allí a cientos de lugares. Pero esa demostración de amor a la lectura, los lectores y las librerías tenía una prolongación que la hacía aún más admirable. Marián y Amaya habían decidido donar el 10% de las ventas de los libros a una organización no gubernamental que tuviese la lectura como fundamento de su tarea social. Y ahora es cuando entra en escena Oihan.

Oihan, el mecenas, es editor. Es socio fundador de la editorial Next Door Publishers, dedicada a divulgar la ciencia con la clara intención de no desligarla de las humanidades, de ofrecer libros que provean conocimiento a cualquier persona interesada o curiosa contando siempre con el concurso de creadores provenientes de otros campos del saber, desde historiadores y fotógrafos a ilustradores y músicos. Oihan, además de editar libros de ciencia, siente el impulso de la solidaridad y, entre otras acciones, ha tenido la generosidad de apoyar económicamente a la Asociación Entrelibros. Ya conocíamos, pues, su altruismo y su compromiso Y es aquí cuando, sabiendo el deseo de Marián y Amaya de donar el 10% de las ventas de los libros, sugirió que fuésemos nosotros los destinatarios de esa cantidad. Marián y Amaya así lo acordaron.

La historia culmina en Granada al final de un año convulso y a menudo desesperanzador en forma de una donación inesperada para la Asociación Entrelibros por parte de tres personas con las que, he aquí lo sorprendente, nunca hemos cruzado un saludo ni hemos hablado cara a cara, si bien los consideramos ya parte de una fraternidad que algún día se encarnará en miradas y abrazos.

Nos sentimos afortunados y agradecidos, pero sobre todo deudores y comprometidos a hacer un uso valioso y significativo de las donaciones recibidas.

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