De vuelta al Hospital Clínico

La emoción de volver por tercer año consecutivo a la octava planta del Hospital Clínico San Cecilio de Granada se dejaba ver a altas horas de la noche, emoción parecida a la noche previa de un primer día de clases, analogía que no es tan alejada si de espacio hablamos, ya que en la octava planta nos espera cada lunes el Rincón de la Lectura, donde los libros deseosos de abrir sus páginas despiertan con nuestra llegada al Aula Escolar del hospital. 
El grupo de lectoras crece con los años y este 2012-2013 cuatro voces harán ecos más allá de los pasillos y habitaciones.
Reiniciamos este curso las lecturas en una sesión especial, diferente, casi mágica. Asistimos Beke, Alicia, Gloria y yo. Cuando llegamos, Toñi (encargada del Aula Escolar) nos recibió con el cariño de todos los lunes. 
Comenzamos preparando el espacio, creando un semicírculo alrededor de los libros. Alejandro, de 11 años, cogió sitio junto a su madre; se acercó también otro pequeño de poco más de un año; y en seguida llegó Lucía, una niña de 6 años con injerto coclear a quien su madre le hablaba apoyada en el lenguaje de signos. Beke fue la primera de Entrelibros en saludarla hablando también a través de los signos, invitándola a “escuchar” nuestra lectura en voz alta. Alicia inició la sesión leyendo Pomelo crece, momento en el que presenciamos en el hospital la primera lectura en voz alta acompañada de una intérprete de lenguaje de signos. La atención que Lucía tuvo durante cada uno de los cuentos fue asombrosa, todos escuchábamos a quien leía, mirábamos las imágenes del cuento e, inevitablemente, mirábamos a Beke mover las manos y gestualizar cada una de las palabras, las frases, las historias. Así fue como los sonidos de las palabras hicieron bailar las manos de Beke en armonía con los significados que enunciaban.
Antes de terminar las lecturas en el Aula Escolar, me fui a leer a la habitación de Félix, un pequeño de 3 años. Al inicio la situación fue difícil ya que acababan de quitarle una sonda y el pequeño lloraba de dolor. Al verme comenzó a gritar –ya no, ya no!- y le mostré que llevaba libros. Toñi le explicó que mi intención era leerle un cuento, pero el pequeño adolorido no escuchaba razones. Su madre lo abrazó y en ese abrazo que calma y reconforta abrí las páginas del Señor Coc. Todavía con llanto Félix comenzó a mirar y, poco a poco, el quejido se transformó en pequeñas sonrisas hasta sumergirse por completo en la aventura que el Señor Coc le brindaba.
Al salir del hospital volví a sentir ese sentimiento de satisfacción que me envuelve cada lunes tras las lecturas, hoy ha sido un día especial porque he visto cómo la lectura en voz alta recorre los laberintos de oídos a los que no les llega el sonido y que leer en voz alta también puede hacerse con las manos…
Liliana

4 opiniones sobre “De vuelta al Hospital Clínico

  • Preciosa y conmovedora descripción de la experiencia. Has conseguido emocionarme.
    Gracias por compartir tan preciosas vivencias.

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