El testimonio de una voluntaria

No sé muy bien cómo empezar… He decidido escribiros porque, la verdad, me cuesta mucho más expresar lo que siento de manera oral que por escrito, pero creo que merecéis saber lo que pienso y siento.

Empezaré contando mi experiencia.

Siempre recordaré el día que le dije a mis padres que iba a hacer un voluntariado en la prisión, su cara fue realmente de ¿y qué vas a hacer tú en la cárcel? Lo primero que les dije es que iba a realizar un club de lectura con una asociación, en la que a través del fomento de la lectura, se llevaban a cabo otra serie de actividades y tareas, pero que lo más importante y es lo que a mí me impulsó a realizar mi labor aquí, es porque voy a ayudar a gente que lo necesita, ayudar a expresarse, a hablar por unos minutos de lo que realmente les interesa, de sus ideas…y así poder “olvidarse” de lo que día a día se les recuerda, “su condena”. Lo que les dije es que todos somos personas, humanos y como todos sabemos muy bien, todos hemos cometido errores en nuestra vida, pero también merecemos una segunda oportunidad, porque en esta vida, nadie es perfecto.

He de reconocer, que el primer día que entré por la puerta, no sabía muy bien dónde iba y lo que me esperaba, porque la sociedad te hace que tengas una idea, un perfil de los presos y de la prisión que es realmente muy diferente. Nos hacen pensar en los presos con los monos de rayas, todo mucho más oscuro…pero claro esa idea distinta supongo que soy yo la que veo que es así, desde un mundo exterior, porque no soy yo la que realmente vive lo que vivís vosotros día a día en este lugar.

Mi propósito con esta pequeña carta, es principalmente, daros las gracias, mil gracias, porque gracias a todos vosotros, a esta experiencia, por vuestras palabras, vuestras reflexiones, vuestros sentimientos… gracias a todo eso, soy cada día mejor persona. Me alegro muchísimo de haber decidido llevar a cabo esta labor. Cada viernes, estoy todo el día como ausente, en otro mundo, pensando y pensando en todo lo ocurrido y sentido por la mañana. Finaliza la mañana y ya deseo que llegue el viernes siguiente para volver a vivir con vosotros unos minutos, minutos en los que podemos expresarnos libremente, conversar, leer y disfrutar los unos de los otros.

¡¡¡Mil gracias!!! Gracias por dejaros ayudar por gente como yo, que anda un poco perdida en la vida y que gracias a vosotros y a esta gran experiencia, va sabiendo y va orientando su camino poco a poco.

Magaly Sotorres