Un sentimiento sin nombre

Granada, 5 de junio de 2012

Me invade un infinito sentimiento sin nombre que rehúsa de palabras; para él el universo tangible se torna pequeño y no navegable.

…Tres toc toc me han sumergido en tres conmovedores viajes. Con el viento a favor, un magnífico timonel y un admirable comandante, he surcado entre mares y entre-libros…

Olas de colores me han conducido a Álvaro, una isla de numerosas palmeras. Algunas altas, otras pequeñas; unas verdosas o quizás amarillentas; aquellas tintinean, no así las serenas. Todas ellas se mecen al son de un pequeño sauce, quien tierno y confundido suspira por bailar los pasos de aquellas. Sauce alegre que trotó por las cascadas más bellas, hoy sauce llorón tras tropezar y perder su cuerpo en ellas.
Caricias tiernas a tus lloronas ramas, palabras sordas y miradas tímidas te invitaba compartir con dulzura el comandante. Nos guías hasta dos brillantes palmeras. Una blanca y pequeña, la otra protectora y esbelta. Ambas, al ritmo de sus todavía inocentes bailes, se han descubierto mientras mostraban la complicidad, cariño y sensibilidad de la jovial fauna. Al llegar la noche, alegres y entusiastas te han tendido sus con intención de amenizarte el arduo aprendizaje del baile.

Como un pececillo, se ha asomado entre el oleaje una rocosa y pequeña isla africana. Piedritas negras de formas nerviosas, aprisionadas. Con sueños de rodar por los mares más profundos, y confundidas por la inmensidad del mar se chocan torpemente olvidando la previa elección del camino por el que quieren en la mar entrar.

Entre pompas de aguas saladas surcamos mares aún más lejanos. Al llegar a unas aguas calmadas las pompitas se volatilizan, y nos reposan en la isla de la sonrisa mágica. En ella el suelo se cubre de algodones naranjas, acuno de una isla que fue transportada a la mar por una pompa despistada. Empapada de ternura y calma, me has dado la más conmovedora de mis paradas. En ti he descubierto el mundo de los besos, enraizado en lágrimas y esperanza. Dos corales hechos de amor, abrazados cantan súplicas de ilusión para olas, vientos y mareas que te despierten de este sueño marino y den a tu sonrisa mensajera un río de palomas blancas.

Agustín, mágica isla algodonada que en el mar quedó atrapada. Estremecedora sonrisa y conmovedora compañía soplan juntos los vientos de los libros que con este barco han surcado.

Ha sido un gran placer compartir vuestro rumbo entre-libros, comandante y tripulación de la alegre sensibilidad.

Un abrazo.

Leire Collazos Zabala